DANTE ALIGHIERI  

DANTE ALIGHIERI
Y
BERNARDO DE CLARAVAL


 

- I -
Dante Alighieri

- Italia -
(Florencia, 1265 – Rávena, 1321)

y
Bernardo de Claraval
- Francia -
(Borgoña, 1090/91 - Claraval 1153)

- 20 de Agosto de 2017 con Motivo del Día de Bernardo de Claraval -

"... Que los Cavalleros que huviere, tan solamente traygan vestidos blancos A ninguno es concedido traer vestidos blancos, o capas candidas, sino es a los dichos Soldados de Christo nombrados." (De la "Regla original de la Orden de los Caballeros del Temple", Creada por Bernardo de Claraval. Nota: la ortografía es de la época antigua de esta versión en Español).

Bernardo significa "Luchador Valiente"; "Claraval", "Valle de la Luz".

Bernardo de Claraval es el Luchador Valiente del Valle de la Luz del Cristo.

Bernardo de Claraval acogió La Regla de Saint Benedict.

En el Libro De Vita Sancti Benedicti et de Officio Divino Secundum Eius Doctrinam, Joaquín de Fiore dice:

"... fue mandado San Bernardo en el Espíritu de Moisés..."

Joaquín de Fiore dice que en la Orden de San Benedicto

"... nacería un doctor insigne, que sería como otro Moisés [Alter Moyses], su hijo en el Pueblo de Israel, que en el bienaventurado Bernardo Abad de Claraval, lo vemos plenamente realizado." (Joaquín de Fiore).

- Moisés entre Rajel y Leáh -

"What pleasant nights you spend with your Rachel; how abundant an offspring is born to you of Leah...!" ("LETTER XXXIV (circa A.D. 1130) HILDEBERT, ARCHBISHOP OF TOURS, TO THE ABBOT BERNARD.")

"¡Qué noches tan agradables tú pasas con tu Rajel; cuán abundante es la descendencia [Espiritual] nacida a ti de Leáh!..." ("Carta XXXIV (aprox., 1130 de Nuestra Era Cristiana) HILDEBERT, Arzobispo de Tours al Abad Bernardo...")

"... Bernardo fue comparado con el Patriarca Jacob que tuvo dos Esposas [Espirituales]: Leáh y Rajel."

"Entre las noches Bernardo pasaba con Rajel y su fertilidad con Leáh."

***

Bernardo de Claraval fue el Nuevo Guía de Dante Alighieri en El Paraíso de la Divina Comedia.

Dante Alighieri, hacia el final de la Divina Comedia, describe a Bernardo de Claraval, como su nuevo Guía

"... aquel contemplador" que "asumió espontáneamente en sí el cargo de Maestro..."

Que los últimos capítulos del Paraíso de la Divina Comedia, nos eleven, y nos iluminen con la luz de estas esplendorosas enseñanzas...

DANTE Y BEATRICE A ORILLAS DEL LETEO

- Dante y Beatrice-Rajel a orillas del Leteo -

"Acaso arde la hora sexta distante seis mil millas de nosotros, y este mundo inclina ya su sombra casi horizontalmente, cuando el centro del cielo que vemos más profundo empieza a ponerse de modo que algunas estrellas van perdiéndose de vista desde la Tierra; y a medida que viene adelantando la clarísima sierva del Sol, el cielo apaga de una en una sus luces hasta la más bella. No de otra suerte desapareció poco a poco a mi vista el triunfo de los coros angélicos, que siempre festeja en torno de aquel punto que me deslumbró, pareciéndome contenido en lo mismo que él contiene; por lo cual, no viendo ya nada, esto unido al amor me obligó a volver los ojos hacia Beatriz. Si todo cuanto hasta aquí se ha dicho acerca de ella estuviera reunido en una sola alabanza, sería poco para llenar el objeto. La belleza que en ella vi no sólo está fuera del alcance de nuestra inteligencia, sino que creo con certeza que su Hacedor es el único que la comprende toda. Me confieso vencido por este pasaje de mi poema más de lo que con respecto a otro punto lo fue jamás autor trágico o cómico; porque así como el Sol ofusca la vista más trémula, del mismo modo el recuerdo de la dulce sonrisa paraliza mi mente. Desde el primer día que vi su rostro en esta vida, hasta mi actual contemplación, no se ha interrumpido la continuación de mi canto; pero ahora es preciso que mi poema desista de seguir cantando la belleza de mi Dama, como hace todo artista que llega al último esfuerzo en su arte. Tal cual la dejo para que la anuncie una trompa de mayor sonido que la mía, que conduce al término su difícil tarea, Beatriz repuso con el gesto y la voz de una guía solicita:

- Hemos salido fuera del mayor de los cuerpos celestes, para subir al cielo que es pura luz; luz intelectual, llena de amor, amor de verdadero bien, lleno de gozo; gozo superior a toda dulzura. Aquí verás una y otra milicia del Paraíso, y una de ellas bajo aquel aspecto con que la contemplarás en el juicio final.

Como súbito relámpago que disipa las potencias visivas, privando alojo de la facultad de distinguir los mayores objetos, así me circundó una luz resplandeciente, dejándome velado de tal suerte con su fulgor, que nada descubría.

- El Amor que tranquiliza este cielo, acoge siempre con semejante saludo al que entra en él, a fin de disponer al cirio para recibir su llama.

No bien hube oído estas palabras, cuando me sentí elevar de un modo superior a mis fuerzas, y adquirí una nueva vista de tal vigor, que no hay luz alguna tan brillante que no pudieran soportarla mis ojos. Y vi en forma de río una luz áurea, que despedía espléndidos fulgores entre dos orillas adornadas de admirable primavera. De este río salían vivas centellas, que por todas partes llovían sobre las flores, pareciendo rubíes engastados en oro. Después, como embriagadas con aquellos aromas, volvían a sumergirse en el maravilloso raudal; pero si una entraba en él, otra salía.

- El alto deseo que ahora te inflama y estimula para comprender lo que estás viendo, me place tanto más cuanto es más vehemente; pero es preciso que bebas de esa agua antes que sacies tanta sed.

Así me dijo el Sol de mis ojos. Luego añadió:

- El río y los topacios, que entran y salen, y la sonrisa de las hierbas son nada más que sombras y prefacios de la verdad; no es decir que estas cosas sean en sí de difícil comprensión; pues el defecto está en ti, que no tienes aún la vista bastante elevada.

Ningún niño se tira de cabeza tan presuroso al pecho de su madre cuando despierta más tarde de lo acostumbrado, como yo, para mejorar los espejos de mis ojos, me incliné sobre la onda luminosa, que corre a fin de que se perfeccione la vista; y apenas se bañó en ella la extremidad de mis párpados, me pareció que la larga corriente se había vuelto redonda. Después, así como la gente enmascarada parece otra cosa muy distinta en cuanto se despoja de la falsa apariencia bajo la cual se ocultaba, así me pareció que adquirían mayor alegría las flores y las centellas; de modo que vi distintamente las dos cortes del cielo. ¡Oh esplendor de Dios, merced al cual vi el gran triunfo del reino de la verdad! Dame fuerzas para decir cómo lo vi.

Hay allá arriba una luz, que hace visible el Creador a toda criatura que sólo funda su paz en contemplarle; y se extiende en forma circular por tanto espacio, que su circunferencia sería para el Sol un cinturón demasiado anchuroso. Toda su apariencia procede de un rayo reflejado sobre la cumbre del Primer Móvil, que de él adquiere movimiento y potencia; y así como una colina se contempla en el agua que baña su base, cual si quisiera mirarse adornada cuando es más rica de verdor y flores, así, suspendidas en torno, en torno de la luz, vi reflejarse en más de mil gradas todas las almas que desde nuestro mundo han vuelto allá arriba. Y si la última grada concentra en sí tanta luz, ¡cuál no será el esplendor de esta rosa en sus últimas hojas! Mi vista no se perdía en la anchura ni en la elevación de esta rosa, sino que abarcaba toda la cantidad y la calidad de aquella alegría. Allí, el estar cerca o lejos, no da ni quita; porque donde Dios gobierna sin interposición de causas secundarias, no ejerce ninguna acción la ley natural. Hacia el centro de la rosa sempiterna, que se dilata, se eleva gradualmente y exhala un perfume de alabanzas al Sol que allí produce una eterna primavera, me atrajo Beatriz como el que calla al mismo tiempo que quiere hablar, y dijo:

"- ¡Mira cuán grande es la reunión de blancas estolas! ¡Mira qué gran circuito tiene nuestra ciudad! ¡Mira nuestros escaños tan llenos, que ya son pocos los llamados a ocuparlos! En aquel gran asiento donde tienes los ojos fijos a causa de la corona que está colocada sobre él, antes que tú cenes en estas bodas se sentará el alma del gran Enrique, que será augusta en la Tierra; el cual irá a reformar la Italia antes que se halle preparada para ello. La ciega codicia que os enferma, os ha hecho semejantes al niño que muere de hambre y rechaza a su nodriza. Entonces será prefecto en el foro divino un hombre; que abierta y ocultamente no irá por el mismo camino que aquél; pero poco tiempo le tolerará Dios en su santo cargo; porque será arrojado donde está Simón Mago por sus merecimientos. y hará que el de Alagna se hunda más." (Canto XXX).

"En forma, pues, de blanca rosa se ofrecía a mi vista la milicia santa que Cristo con su sangre hizo su esposa; pero la otra, que volando ve y canta la gloria de aquel que la enamora y la bondad que tan excelsa la ha hecho, como un enjambre de abejas, que ora se posa sobre las flores, ora vuelve al sitio donde su trabajo se convierte en dulce miel, descendía a la gran flor que se adorna de tantas hojas, y desde allí se lanzaba de nuevo hacia el punto donde siempre permanece su Amor. Todas estas almas tenían el rostro de llama viva, las alas de oro, y lo restante de tal blancura, que no hay nieve que pueda comparársele. Cuando descendían por la flor de grada en grada, comunicaban a las otras almas la paz y el ardor que ellas adquirían volando; y por más que aquella familia alada se interpusiera entre lo alto y la flor, no impedía la vista ni el esplendor, porque la luz divina penetra en el universo según que éste es digno de ello, de manera que nada puede servirle de obstáculo.

Este reino tranquilo y gozoso, poblado de gente antigua y moderna, tenía todo él la vista y el amor dirigidos hacia un solo punto. ¡Oh trina luz, que centelleando en una sola estrella, regocijas de tal modo la vista de esos espíritus!, mira cuál es aquí abajo nuestra tormenta. Si los bárbaros, procedentes de la región que cubre Hélice diariamente girando con su hijo a quien mira con amor, se quedaban estupefactos al ver a Roma y sus magníficos monumentos, cuando Letrán superaba a todas las obras salidas de manos de los hombres, yo, que acababa de pasar de lo humano a lo divino, del tiempo limitado a lo eterno, y de Florencia a un pueblo justo y santo, ¿de qué estupor no estaría lleno? En verdad que, entregado a tal estupor y a mi gozo, me complacía el no oír ni decir nada. Y como el peregrino que se recrea contemplando el templo que había hecho voto de visitar, y espera, al volver a su país, referir cómo estaba construido, así yo, contemplando la viva luz, paseaba mis miradas por todas las gradas, ya hacia arriba, ya hacia abajo, ya en derredor, y veía rostros que excitaban a la caridad, embellecidos por otras luces y por su sonrisa, y en actitudes adornadas de toda clase de gracia. Mi vista había abarcado por completo la forma general del Paraíso, pero no se había fijado en parte alguna; entonces, poseído de un nuevo deseo, me volví hacia mi Dama para preguntarle sobre algunos puntos que tenían en suspenso mi mente; pero cuando esperaba una cosa, me sucedió otra; creía ver a Beatriz, y vi un anciano vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus mejillas estaba esparcida una benigna alegría, y su aspecto era tan dulce como el de un tierno padre.

- Y ella, ¿dónde está? -dije al momento


A lo cual contestó él:

- Beatriz me ha enviado desde mi asiento para poner fin a tu deseo; y si miras el tercer círculo a partir de la grada superior, la verás ocupar el trono en que la han colocado sus méritos.

Sin responder levanté los ojos, y la vi formándose una corona de los eternos rayos que de sí reflejaba. El ojo del que estuviese en lo profundo del mar no distaría tanto de la región más elevada donde truena, como distaban de Beatriz los míos, pero nada importaba, porque su imagen descendía hasta mí sin interposición de otro cuerpo.

- ¡Oh mujer, en quien vive mi esperanza, y que consentiste, por mi salvación, en dejar tus huellas en el Infierno! Si he visto tantas cosas, a tu bondad y a tu poder debo esta gracia y la fuerza que me ha sido necesaria. Tú, desde la esclavitud, me has conducido a la libertad por todas las vías y por todos los medios que para hacerlo han estado a tu alcance. Consérvame tus magníficos dones, a fin de que mi alma, que sanaste, se separe de su cuerpo siendo agradable a tus ojos.

Así oré, y aquella que tan lejana parecía se sonrió y me miró, volviéndose después hacia la eterna fuente. El santo Anciano me dijo:


- A fin de que lleves a feliz término tu viaje, para lo cual me han movido el ruego y el amor santo, vuela con los ojos por este jardín; pues mirándolo se avivará más tu vista para subir hasta el rayo divino. Y la Reina del Cielo, por quien ardo enteramente en amor, nos concederá todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo."

Como aquel que acaso viene de Croacia para ver nuestra Verónica, y no se cansa de contemplarla a causa de su antigua fama, antes bien dice para sí mientras se la enseñan: Señor mío Jesucristo, Dios verdadero, ¿era tal vuestro rostro?, lo mismo estaba yo mirando la viva caridad de aquél, que entregado a la contemplación, gustó en el mundo las delicias de que ahora goza.

- Hijo de la gracia -empezó a decirme-, no podrás conocer esta existencia dichosa, mientras fijes los ojos solamente aquí abajo. Ve mirando los círculos hasta el más remoto, a fin de que veas el trono de la Reina a quien está sometido y consagrado este reino.

Levanté los ojos; y así como por la mañana la parte oriental del horizonte excede en claridad a aquella por donde el Sol se pone, del mismo modo, y dirigiendo la vista como el que va del fondo de un valle a la cumbre de un monte, vi en el más elevado circulo una parte del mismo que sobrepujaba en claridad a todas las otras; y así como allí donde se espera el carro que tan mal guió Faetón, más se inflama el cielo y fuera de aquel punto va perdiendo la luz su viveza, de igual suerte aquella pacífica oriflama brillaba más en su centro, disminuyéndose gradualmente el resplandor en todas las demás partes. En aquel centro vi más de mil ángeles que la festejaban con las alas desplegadas, diferente cada cual en su esplendor y en su actitud. Ante sus juegos y sus cantos vi sonreír una beldad, que infundía el contento en los ojos de los demás santos. Aun cuando tuviera tantos recursos para decir como para imaginar, no me atrevería a expresar la mínima parte de sus delicias.

Cuando Bernardo vio mis ojos atentos y fijos en el objeto de su ferviente amor, volvió los suyos hacia él con tanto afecto, que infundió en los míos más ardor para contemplarlo. (Canto XXXI de la Divina Comedia").

Atento a su dicha, aquel contemplador asumió espontáneamente en sí el cargo de Maestro y empezó por estas santas palabras:

- La herida que María restañó y curó fue abierta y enconada por aquella mujer tan hermosa que está a sus pies. Debajo de ésta, en el orden que forman los terceros puestos, se sientan, como ves, Raquel y Beatriz. Sara, Rebeca, Judith, y la bisabuela del Cantor que en medio del dolor producido por su falta dijo Miserere mei, puedes verlas sucederse de grado en grado, descendiendo, a medida que en la rosa te las voy nombrando de hoja en hoja. Y desde la séptima grada para abajo, como desde la más alta a la misma grada, se suceden las Hebreas, dividiendo todas las hojas de la flor; porque aquéllas son como un recto muro, que comparte los sagrados escalones, según como se fijó en Cristo la mirada de la fe. En esa parte, en que la flor está provista de todas sus hojas, se sientan los que creyeron en la venida de Jesucristo; y en la otra, en que los semicírculos se ven interrumpidos por algunos huecos, se sientan los que creyeron en Él después de haber venido; y así como en esa parte el glorioso trono de la Señora del cielo y los otros escaños inferiores forman tan gran separación, así en la opuesta está el trono del gran Juan que, siempre santo, sufrió la soledad y el martirio, y el Infierno después durante dos años; y así también debajo de él, formando a propósito igual separación, está el de Francisco; bajo éste el de Benito, bajo Benito, Agustín y otros varios, descendiendo de igual modo hasta aquí de círculo en círculo. Admira, pues, la elevada Providencia divina; porque uno y otro aspecto de la Fe llenarán por igual este jardín. Y sabe que desde la grada que corta por mitad ambas filas hasta abajo, nadie se sienta por su propio mérito, sino por el que contrajo otro, y con ciertas condiciones; porque todos ellos son espíritus desprendidos de la Tierra antes que estuviesen dotados de criterio para elegir la verdad. Fácil te será cerciorarte de ello por sus rostros y también por sus voces infantiles, si los miras y los escuchas bien. Ahora dudas, y dudando guardas silencio, pero yo soltaré las fuertes ligaduras con que te estrechan tus sutiles pensamientos. En toda la extensión de este reino no puede tener cabida un asiento dado por casualidad, como tampoco caben la tristeza, la sed, ni el hambre; pues todo cuanto ves se halla establecido por eterna ley, de modo que aquí cada cosa viene justa como anillo al dedo. Por lo tanto, estas almas apresuradas a la verdadera vida no son aquí sino causa más o menos excelentes entre sí. El Rey por quien este reino reposa en tanto amor y deleite, que ninguna voluntad se atreve a desear más, creando todas las almas bajo su dichoso aspecto, las dota según quiere de más o menos gracia; en cuanto a esto baste conocer el efecto; lo cual se demuestra expresa y claramente por la Sagrada Escritura en aquellos gemelos a quienes agitó la ira en el vientre de su madre. Por lo tanto, es preciso que la altísima luz corone de su gloria a los espíritus según sea el color de los cabellos de tal gracia. Así pues, sin consideración al mérito de sus obras, se hallan ésos colocados en diferentes grados, distinguiéndose tan sólo por su penetración primitiva. En los primeros siglos bastaba ciertamente para salvarse tener, junto con la inocencia, la fe de los padres. Transcurridas las primeras edades, fue menester que los varones todavía inocentes adquiriesen la virtud por medio de la circuncisión; pero cuando llegó el tiempo de la Gracia, toda aquella inocencia debió permanecer en el Limbo, si no había recibido el perfecto bautismo de Cristo. Contempla ahora la faz que más se asemeja a la de Cristo, pues sólo su resplandor podrá disponerte a ver a Cristo.

Vi llover sobre ella tanta alegría, llevada por los santos espíritus, creados para volar por aquella altura, que todo cuanto antes había visto no me había causado tal admiración, ni me habla mostrado mayor semejanza con Dios. Y aquel amor que fue el primero en descender cantando Ave, María, gratia plena, extendió sus alas delante de ella. A tan divina cantinela respondió por todas partes la corte bienaventurada, de tal modo que cada espíritu pareció más radiante.

- ¡Oh Santo Padre, que por mí te dignas estar aquí abajo, dejando el dulce sitio donde te sientas por toda una eternidad! ¿Qué ángel es ese, que con tanto gozo mira los ojos de nuestra Reina, y tan enamorado está que parece de fuego?

Con estas palabras recurrí nuevamente a la enseñanza de aquel que se embellecía con las bellezas de María, como a los rayos del Sol se embellece la estrella matutina. Y él me respondió:


- Toda la confianza y la gracia que pueden caber en un ángel y en un alma, se encuentran en él, y así queremos que sea; porque es el que llevó la palma a María, cuando el Hijo de Dios quiso cargar con nuestro peso. Pero sigue ahora con la vista según yo vaya hablando, y fija la atención en los grandes patricios de este imperio justísimo y piadoso. Aquellos dos que ves sentados allá arriba, más felices por estar sumamente próximos a la Augusta Señora, son casi dos raíces de esta rosa. El que está a la izquierda es el padre, cuyo atrevido paladar fue causa de que la especie humana probara tanta amargura. Contempla a la derecha al anciano padre de la santa Iglesia, a quien Cristo confió las llaves de esta encantadora flor; a su lado se sienta aquel que vio, antes de morir, todos los tiempos calamitosos que debía atravesar la bella esposa que fue conquistada con la lanza y los clavos; y próximo al otro, aquel Jefe bajo cuyas órdenes vivió de maná la nación ingrata, voluble y obstinada. Mira sentada a Ana frente a Pedro, contemplando a su hija con tal arrobamiento, que ni aun al cantar Hosanna separa de ella los ojos; y frente al mayor Padre de familia se sienta Lucía, que envió a tu Dama en tu socorro, cuando cerraste los párpados al borde del abismo. Mas, puesto que huye el tiempo que te adormece, haremos punto aquí, como un buen sastre, que según el paño con que cuenta, así hace el traje y elevaremos los ojos hacia el primer Amor, de modo que, mirándole, penetres en su fulgor cuanto te sea posible. Sin embargo, a fin de que al mover tus alas no retrocedas acaso creyendo adelantar, es preciso pedir con ruegos la gracia que necesitas, e impetrarla de aquella que puede ayudarte: sígueme, pues, con el afecto, de modo que tu corazón acompañe a mis palabras.

Y comenzó a decir esta santa oración. (Canto XXXII).

STELLA MARIS Y BERNARDO DE CLARAVAL

"¡Virgen Madre, Hija de tu Hijo, la más humilde al par que la más alta de todas las criaturas, término fijo de la Voluntad Eterna, tú eres la que has ennoblecido de tal suerte la humana naturaleza, que su Hacedor no se desdeñó de convertirse en su propia obra."

"En tu seno se inflamó el amor cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la Paz Eterna."

"Eres aquí para nosotros meridiano Sol de Caridad, y abajo para los mortales vivo manantial de esperanza."

"Eres tan grande, Señora, y tanto vales, que todo el que desea alcanzar alguna Gracia y no recurre a ti, quiere que su deseo vuele sin alas."

"Tu benignidad no sólo socorre al que te implora, sino que muchas veces se anticipa espontáneamente a la súplica. En ti se reúnen la misericordia, la piedad, la magnificencia, y todo cuanto bueno existe en la criatura."

"Éste, pues, que desde la más profunda laguna del universo hasta aquí ha visto una a una todas las existencias espirituales, te suplica le concedas la gracia de adquirir tal virtud, que pueda elevarse con los ojos hasta la salud suprema."

"Y yo, que nunca he deseado ver más de lo que deseo que él vea, te dirijo todos mis ruegos, y te suplico que no sean vanos, a fin de que disipes con los tuyos todas las nieblas procedentes de su condición mortal, de suerte que pueda contemplar abiertamente el sumo placer."

"Te ruego además, ¡Oh Reina, que puedes cuanto quieres!, que conserves puros sus afectos después de tanto ver; que tu custodia triunfe de los impulsos de las pasiones humanas: mira a Beatriz cómo junta sus manos con todos los bienaventurados para unir sus plegarias a las mías!"

Los ojos que Dios ama y venera, fijos en el que por mí oraba, me demostraron cuán gratos le son los devotos ruegos. Después se elevaron hacia la Luz eterna en la cual no es creíble que la mirada de criatura alguna pueda fijarse tan abiertamente, Y yo, que me acercaba al fin de todo anhelo, puse término en mí, como debía, al ardor del deseo. Bernardo sonriéndose me indicaba que mirase hacia arriba, pero yo había hecho ya por mí mismo lo que él quería; porque mi vista, adquiriendo más y más pureza y claridad, penetraba gradualmente en la alta luz que tiene en sí misma la verdad de su existencia. Desde aquel instante, lo que vi excede a todo humano lenguaje, que es impotente para expresar tal visión, y la memoria se rinde a tanta grandeza. Como el que ve soñando, y después del sueño conserva impresa la sensación que ha recibido, sin que le quede otra cosa en la mente, así estoy yo ahora; pues casi ha cesado del todo mi visión, y aun destila en mi pecho la dulzura que nació de ella. Del mismo modo ante el Sol pierde su forma la nieve, y así también se dispersaban al viento en las ligeras hojas las sentencias de la Sibila.

¡Oh luz suprema que te elevas tanto sobre los pensamientos de los mortales! Presta a mi mente algo de lo que parecías, y haz que mi lengua sea tan potente, que pueda dejar a lo menos un destello de tu gloria a las generaciones venideras; pues si se muestra algún tanto a mi memoria y resuena lo mínimo en mis versos, se podrá concebir más tu victoria.

Por la intensidad del vivo rayo que soporté sin cegar, creo que me habría perdido, si hubiera separado de él mis ojos; y recuerdo que por esto fui tan osado para sostenerlo, que uní mi mirada con el Poder infinito. ¡Oh gracia abundante, por la cual tuve atrevimiento para fijar mis ojos en la Luz eterna hasta tanto que consumí toda mi fuerza visiva! En su profundidad vi que se contiene ligado con vínculos de amor en un volumen todo cuanto hay esparcido por el universo: substancias, accidentes y sus cualidades, unido todo de tal manera, que cuanto digo no es más que una pálida luz. Creo que vi la forma universal de este nudo, porque, recordando estas cosas, me siento poseído de mayor alegría. Un solo punto me causa mayor olvido, que el que han causado veinticinco siglos transcurridos desde la empresa que hizo a Neptuno admirarse de la sombra de Argos. Así es que mi mente en suspenso miraba fija, inmóvil y atenta, y continuaba mirando con ardor creciente. El efecto de esta luz es tal, que no es posible consentir jamás en separarse de ella para contemplar otra cosa; porque el bien, que es objeto de la voluntad, se encierra todo en ella, y fuera de ella es defectuoso lo que allí perfecto. Desde este punto, a causa de lo poco que recuerdo, mis palabras serán más breves que las de un niño cuya lengua se baña todavía en la leche materna. No porque hubiese más de un simple aspecto en la viva luz que yo miraba, pues siempre es tal como antes era, sino porque mi vista se avaloraba contemplándola, su apariencia única se me representaba en otra forma según iba alterándose mi aptitud visiva. En la profunda y clara sustancia de la alta luz se me aparecieron tres círculos de tres colores y de una sola dimensión; el uno parecía reflejado por otro como Iris por Iris, y el tercero parecía un fuego procedente de ambos por igual. ¡Ah!, ¡cuán escasa y débil es la lengua para decir mi concepto! Y éste lo es tanto, comparado a lo que vi, que la palabra poco no basta para expresar su pequeñez.

¡Oh Luz eterna, que en ti solamente resides, que sola te comprendes, y que siendo por ti a la vez inteligente y entendida, te amas y te complaces en ti misma! Aquel de tus círculos, que parecía proceder de ti como el rayo reflejado procede del rayo directo, cuando mis ojos lo contemplaron en torno, parecióme que dentro de sí con su propio color representaba nuestra efigie, por lo cual mi vista estaba fija atentamente en él. Como el geómetra que se dedica con todo empeño a medir el círculo, y por más que piensa no encuentra el principio que necesita, lo mismo estaba yo ante aquella nueva imagen. Yo quería ver cómo correspondía la efigie al círculo, y cómo a él estaba unida, pero no alcanzaban a tanto mis propias alas, si no hubiera sido iluminada mi mente por un resplandor, merced al cual fue satisfecho su deseo.

"Aquí faltó la fuerza a mi elevada fantasía, pero ya eran movidos mi deseo y mi voluntad, como rueda cuyas partes giran todas igualmente, por el Amor que mueve el Sol y las demás estrellas." (Canto XXXIII del Paraíso, de la Divina Comedia de Dante Alighieri).

- II -
Bernardo Abad de Claraval
("Bernard abbé de Clairvaux")

Bernardo de Claraval Alimentado Espiritualmente por la "Leche de la Virgen".

"... El niño es el nacimiento; la señora, la Madre Divina. Leche de coco, sea la transmutación de la energía." (Carta 105 con fecha del 17 de enero de 1995, que Nuestro V.M. Rabolú me escribió al Brasil).

Bernardo abad de Claraval, fue el fundador de la Orden del Císter y creador de la Regla de los Templarios. Guía y Maestro de Dante Alighieri en el final del Paraíso.

Bernardo de Claraval nació en Borgoña, Francia, cerca de Suiza. Algunos de sus biógrafos indican el año de 1090 como la fecha de su nacimiento; otros el año 1091.

Bernardo, "… tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo. Amable, simpático, Inteligente, bondadoso y alegre. Todo esto y el vigor juvenil le causaba un reto en las tentaciones contra la castidad y santidad. Por eso durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano." Sintiendo el vacío y el hastío de las amistades mundanas y de los placeres, después de cada fiesta se sentía más y más desilusionado… No encontraba en esos ambientes la alegría, la felicidad, la paz del corazón que su alma anhelaba… Respondiendo al llamado de la Voz Interior, ingresó en un monasterio de monjes benedictinos de la orden del Císter… Sus familiares y sus amistades se le opusieron radicalmente, mas Bernardo supo llegarles a sus corazones: varios de sus hermanos, un tío y 30 amigos de la Nobleza dejaron todo para unirse a la nueva vida de Bernardo de Claraval…

A sus 22 años, en el año de 1113, Bernardo ingresó a la comunidad de Clairvaux (Claraval) con otros treinta compañeros y algunos familiares, comenzando entonces el gran florecer de la Orden Cisterciense. En 1115 fue fundada la abadía de Clairvaux, con Bernardo como Abad, teniendo 24 años de edad.

El Cielo estaba preparando a Bernardo para el cumplimiento de una Gran Misión...

¿Sabe la historia quién atrajo las huestes armadas de la Europa medieval a perecer en las arenas de Siria y de Palestina, a fin de que pudiera brotar de nuevo el trigo en Europa, para que su juventud quedara protegida? La historia de estos santos hombres no se ha escrito todavía. Durante estas Cruzadas, había Iniciados entre los musulmanes, lo mismo que entre los cristianos. Las mujeres han alcanzado elevada posición entre los Iniciados. Muchos Instructores, han dejado tras de ellos, pequeñas escuelas de ocultismo, de importancia variable. Una escuela puede permanecer durante siglos en estado latente, hasta que el mundo esté, de nuevo, preparado para la nueva manifestación de la misma. Gracias a tales hombres, los principios de las religiones se han preservado, desde gran antigüedad, y vendrá el tiempo en que cada raza retornará a su propio tronco racial de instrucción religiosa, y la Naturaleza volverá al hombre a su propio tronco paterno; es decir, a su Fuente de expresión determinada; el hombre, entonces, será tolerante con quienes profesan una religión diferente de la suya." (De la Obra "Dioses Atómicos" de nuestro amado Gurú el V.M. Moria).

Bernardo de Claraval tenía 27 años de edad, y 5 años de haber ingresado a la Orden del Císter, cuando en el año de 1118 nació la Orden de los Caballeros del Temple, los Templarios, fundada por Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer (Adhemer) y confirmada en un Concilio en Treves en el año de 1128.

Hugo de Payns estuvo en el ejército de Caballeros durante la Primera Cruzada.

Bernardo de Claraval era familiar cercano de dos de los primeros fundadores de la Orden del Temple: Hugo de Payns y Andrés de Montbard.

9 Caballeros fueron sus fundadores, con Hugo de Payns como su "primer Maestre". Y 9 Caballeros solamente siguieron siendo sus miembros durante los primeros 9 años desde su fundación...

"Ciertos caballeros [de las Cruzadas], amados por Dios y consagrados a su servicio, renunciaron al mundo y se consagraron a Cristo. Mediante votos solemnes pronunciados ante el Patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a los peregrinos contra los grupos de bandoleros, a proteger los caminos y servir como caballería al soberano rey. Observaron la pobreza, la castidad y la obediencia según la regla de los canónigos regulares. Sus jefes eran dos hombres venerables, Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer. Al principio no había más que nueve que tomasen tan santa decisión, y durante nueve años sirvieron en hábitos seculares y se vistieron con las limosnas que les daban los fieles." (Jacques de Vitry, Historiador y predicador francés. 1170-1240).

El siguiente párrafo contiene el "Prólogo" del "Libro a los caballeros templarios Elogio de la nueva milicia", escrito por Bernardo de Claraval:

"Bernardo, abad de Claraval, pero sólo de nombre, a Hugo, caballero de Jesucristo y gran maestre de la milicia de Cristo: que pueda librar una buena batalla. Me pediste una, dos y hasta tres veces, si no me engaño, querido Hugo, que escribiera un sermón exhortatorio para ti y tus caballeros. Como no me era permitido servirme de la lanza contra los insultos de los enemigos, deseaste, al menos, que blandiese mi lengua y mi ingenio contra ellos, asegurándome que te proporcionaría una no pequeña ayuda si animaba con mi pluma a los que no podía animar por el ejercicio de las armas. Tardé un poco en responder, no porque tuviese poco respeto hacia el encargo que me habías hecho, sino por el temor a que me acusasen de precipitación y ligereza si emprendía, con mi impericia acostumbrada, lo que otro más ilustrado que yo podría cumplir con mayor éxito, y que no debía entrometerme en un asunto de tanto interés y tan vital, para que al final saliese algo mucho menos provechoso. Pero después de esperar en vano tanto tiempo, resuelvo hacer lo que pueda, temiendo crean que me falta voluntad más que incapacidad: el lector juzgará si adelanto o no en la empresa. Si lo que he escrito no agrada o no es suficiente para alguien, no tiene importancia, pues, en el ámbito de mi conocimiento, hice lo que pude para satisfacer tus deseos."

Bernardo de Claraval "el Patrón de los Templarios", fue el alma y el espíritu que guió a la "Orden de los Pobres Caballeros de Cristo Caballeros del Templo de Salomón".

La siguiente carta escrita por Bernardo de Claraval en el año 1153, (año en el cual desencarnó,) a su tío materno Andrés, uno de los principales Caballeros fundadores de la Orden de los Templarios, es muy conmovedora... Lleva por título:

- III -
"LETTRE CCLXXXVIII.
SON ONCLE ANDRÉ, CHEVALIER DU TEMPLE."

Bernardo Abad de Claraval

"Carta CCLXXXVIII" (A:D: 1153) de Bernardo de Claraval "A su tío" materno "Andrés" de Montbard, entonces "Caballero del Temple", y Maestre de la Orden de los Templarios, un poco después:

San Bernardo deplora la salida infortunada de la cruzada y manifiesta a su tío el deseo de verle.

"l. Yo estaba enfermo a la cama cuando se me remitió tu última carta; no podría decirte con qué júbilo la recibí, con qué felicidad la leí y releí; pero cuánto más feliz hubiera estado de verte."

"Se designa el nombre de su pretendida víctima por una G… en la sexagésima carta. Se Inclina a creer, después de las notas de la carta doscientos ochenta y cinco, que se trata de un pariente del abad Suger."

"¡Tú mismo! Tú me manifiestas el mismo deseo, diciéndome los temores que te inspiran el estado del país que el Señor ha honrado de su presencia, así como los peligros que amenazan una ciudad regada de su sangre. ¡Oh! ¡desdicha a nuestros príncipes cristianos! ellos no han hecho nada de bueno en la tierra santa, y sólo se han dado prisa de volver de nuevo para dedicarse a toda clase de desórdenes, insensibles a la opresión de Joseph [José]. ¡Impotentes para el bien, ellos no son, por desgracia! ¡cuán demasiado potentes para el mal! No obstante espero que el Señor no rechazará a su pueblo y no abandonará su herencia a merced de sus enemigos; su brazo es bastante potente para socorrerlo y su mano siempre rica en maravillas; el universo reconocerá que es mejor aún poner su confianza en Dios que en los príncipes de la tierra. Tienes mucha razón de compararte a una hormiga; ¿qué otra cosa somos con toda la pena y la fatiga que, pobres humanos, nos damos para las cosas inútiles o vanas? ¿Qué es lo que el hombre saca de tantos dolores y trabajos a la faz del sol? Llevemos nuestros objetivos dentro de los cielos, y que nuestra alma vaya por adelantado allí donde nuestro cuerpo debe seguirla un día. Lo que haces, mi caro Andrés, es allá que están el fruto y la recompensa de tu trabajo."

"Al que sirves bajo el sol habita más alto que los cielos, y si el campo de batalla es aquí abajo, la recompensa del vencedor está allá en lo alto; porque no es en este punto sobre esta tierra que hay que buscar el precio de la victoria, es más alto que aquello y el valor es superior a todo lo que se encuentra en los límites de este universo."

"No hay, bajo el sol más que indigencia y pobreza, allá arriba solamente estaremos en la abundancia y recibiremos una medida plena, prensada, remecida y superabundante debido a que el Señor [la] verterá en nuestro seno." (Luc., VI, 38).

"2. Tienes el mayor deseo de verme, y añades que sólo depende de mi el que tengas esta felicidad, que solamente he de decir una palabra para que vengas. ¿Qué os diré? Deseo verte, pero tengo miedo al mismo tiempo que no vengas en esta perplejidad, no sé a qué parte detenerme. Si de un lado me siento llevado a satisfacer tu deseo y el mío, de otro lado temo retirarte de un país donde, se dice, que tu presencia es más necesaria que nunca, y que se encontraría por tu ausencia expuesto a los más grandes peligros."

"No me atrevo a mostrarte el anhelo de mi alma, y sin embargo ¡cuán feliz sería de volver a verte antes de morir! Estás en mejor posición que yo de ver y de juzgar si puedes dejar ese país sin inconveniente para él y sin escándalo para nadie. Quizá tu viaje en nuestras regiones no sería inútil y podría ser, con la gracia de Dios, que no regresaras solo en Palestina; eres conocido y amado por aquí y no faltan personas que se pondrían contigo al servicio de la Iglesia. En este caso podrías exclamar con el santo patriarca Jacob: " Yo estaba sólo cuando pasé el Jordán, y ahora lo vuelvo a pasar escoltado de tres tropas (Gen., XXXIII, 10)."

"En todo caso, si debes venir a verme, que sea más pronto que más tarde, por temor a que no encuentres más a ninguno, ya que me debilito mucho y no creo que mi peregrinaje continúe ya más mucho tiempo sobre la tierra. Dios quiera que tenga la consolación de gozar al menos de tu benigna y amable presencia durante algunos momentos antes de que yo me vaya de este mundo! Ya escribí a la reina en los términos que deseas, y estoy muy feliz del elogio que me haces de su persona. Saluda de mi parte a vuestro gran Maestre y a vuestros hermanos, los caballeros del Temple, así como a los del hospital, como te saludo a ti mismo. Os ruego de recomendarme, en la ocasión, a las plegarias de los enclaustrados y de los religiosos que me han hecho saludar por medio de ti. Quieras ser mi intérprete [así como Aharón...] ante ellos. Saludo también de toda afección de mi alma a nuestro querido Girard que permaneció algún tiempo entre nosotros y que, se dice, es obispo ahora."

- IV -
LA DIVINA COMEDIA DE DANTE ALIGHIERI
"UN NUEVO APOCALIPSIS JOANINO"

La Divina Comedia "Es una verdadera oculta revelación en verso -un nuevo Apocalipsis Juanino." (H.P. Blavatsky).

¿Cómo llegó Dante a imaginarse en su Infierno las múltiples descripciones de su visita y trato con las almas de las siete esferas que nos hace en aquella verdadera revelación épica de su Divina Comedia, comparable al Apocalipsis de San Juan? Las verdades ocultas no chocan al entendimiento vulgar cuando las enuncian la poesía o la sátira, porque se suponen hijas de la fantasía." (H.P. Blavatsky, "La Doctrina Secreta", Volumen V, Sección IV, "El Sigilo de los Iniciados".)

***

"¿Ustedes no han leído "La Divina Comedia" del Dante? Les aconsejo que la estudien, vale la pena."

[...]

"El DANTE no estaba loco. Y el que se atreva a decir que el Dante estaba loco, ése, realmente, es un necio. El mundo ha reconocido al Dante y lo seguirá reconociendo, al autor de "La Divina Comedia", al buen discípulo de Virgilio, el poeta de Mantua."

"Así pues, que el Dante florentino, repito, no estaba loco. DESCRIBIÓ ESOS MUNDOS INFIERNOS en forma simbólica, no lo habló crudamente, no lo dijo literalmente, porque en aquella época no se podía hablar como estamos hablando ahora aquí."

"Si él lo hubiera hablado en su forma cruda, pueden ustedes estar seguro que lo habrían quemado vivo en las hogueras de la Inquisición."

"Él tuvo que saber hacer las cosas, saber escribir inteligentemente para los comprensivos. Se nos muestra allá, en el interior de la Tierra, como esos condenados se volvían pedazos, se volvían polvo, eso lo dijo y está escrito y ustedes, léanlo, ahí está."

[...]

"Si uno lee la "Divina Comedia" del Dante, dice... (y empieza, pues, descendiendo al Infierno, y todo eso .... Dice él: "Cuando me aparté del Camino Recto y caí en una senda muy obscura", decía el Dante, ... Yo digo lo mismo: Que era un Bodhisattva caído. Era un Bodhisattva caído, ... Pero él me volvió al Camino Recto, por fin me levanto, otra vez, del lodo de la tierra. Así, pues, cuando el Real Ser quiere levantarlo a uno, hace esfuerzos supremos, pero lo levanta, ... Cuando él quiere levantarlo a uno, hace esfuerzos desesperados y lo levanta. Ahora ya estoy de pie, gracias a Dios, trabajando por la humanidad, luchando bajo las órdenes del Padre; ahí vamos poco a poco." (Enseñanzas de nuestro Venerable y Amado Maestro Samael Aun Weor.)

Es urgente que se comprenda, sin pérdida de tiempo, que sin la práctica de Los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia, no es posible ingresar en el Camino Iniciático Esotérico que nos conduce y nos eleva -aunque hay que bajar primero para poder subir-, por "El Camino Recto" de la Cristificación y Liberación Total...

Nuestro Venerable y Amado Maestro Samael Aun Weor, nos enseña, que "El camino que conduce a la Auto-Realización Íntima del Ser, comienza dentro de los propios Infiernos Atómicos de este pobre ANIMAL INTELECTUAL equivocadamente llamado HOMBRE, continúa en el Purgatorio Molecular del Iniciado y concluye en las Regiones Electrónicas del Empíreo." Y este Camino solamente se puede realizar con la práctica de Los Tres Factores:

"Angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la luz y muy pocos son los que lo hallan."

"EL DANTE FLORENTINO, discípulo de Virgilio el poeta de Mantua, empieza su Divina Comedia, diciendo: "A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del Camino Recto. ¡Ah! Cuan penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor, temor tan triste, que la muerte no lo es tanto. Pero antes de hablar del bien que allí encontré, revelaré las demás cosas que he visto. No sabré decir fijamente cómo entré allí; tan adormecido estaba cuando abandoné el verdadero camino".

"DANTE ALIGHIERI, ese poderoso Iluminado que escribió la Divina Comedia, también cometió el error de haberse apartado del Camino Recto y cayó en esa selva obscura de la mundanalidad."

"Difícil es encontrar el camino recto pero más difícil es ser firme y no abandonar el camino jamás."

"Quien quiera subir debe primero bajar, esa es la Ley. La iniciación es MUERTE y NACIMIENTO a la vez."

"Cuando Dante quiso subir a la cima de la montaña augusta de la iniciación, su Gurú le hizo bajar a los Mundos Infiernos, esa es la Ley."

"En el Sub-Mundo el poeta Florentino vio y oyó a las almas dolientes de los antiguos condenados y también a los equivocados sinceros que están contentos entre las llamas luciféricas de sus propias pasiones aguardando el día y la hora de ocupar su puesto entre los Bienaventurados."

"Sin esas tres mujeres simbólicas llamadas Lucía (La Gracia Divina), Beatriz (El Alma- Espiritual) y Clemencia (La Misericordia) no hubiera podido Dante descubrir los terribles misterios del abismo."

"Y encontró Dante en el Sub-Mundo a muchos sabios y a muchos hombres llenos de prestigio y conocimientos y a muchos CENTAUROS, mitad de hombres, mitad bestias."

"En los Mundos-Infiernos viven CENTAUROS tan famosos como el Centauro QUIRÓN, el famoso educador de Aquiles, y el irascible FOLO y el cruel ATILA, el azote de Dios, y otros muchos que hoy en día son venerados en distintos países como héroes nacionales."

"El camino que conduce a la Auto-Realización Íntima del Ser, comienza dentro de los propios Infiernos Atómicos de este pobre ANIMAL INTELECTUAL equivocadamente llamado HOMBRE, continúa en el Purgatorio Molecular del Iniciado y concluye en las Regiones Electrónicas del Empíreo."

"Todo NEÓFITO debe aprender a distinguir entre lo que es una caída y lo que es una bajada. El descenso consciente de Dante a los Mundos-Infiernos no es una caída."

"Sólo en el camino es posible desarrollar a base de tremendos Súper-Esfuerzos íntimos en nosotros mismos y dentro de nosotros mismos, todas las terribles posibilidades ocultas del hombre. El desarrollo de tales posibilidades nunca ha sido una Ley."

"Fuera de toda duda podemos y debemos afirmar enfáticamente que la Ley para la infeliz Bestia Intelectual es el existir miserablemente antes de ser tragado por el Reino Mineral, dentro del círculo vicioso de las LEYES MECÁNICAS de la Naturaleza."

"Y aunque se espanten los débiles y los cobardes es urgente decir que el camino que conduce a los valientes a la Auto-Realización Íntima, es espantosamente REVOLUCIONARIO y terriblemente peligroso."

"Necesitamos levantarnos en armas contra la NATURALEZA, contra el COSMOS, contra la MUNDANALIDAD, contra SÍ MISMOS, contra todo, contra todos, cueste lo que cueste."

"Este es el camino de la Revolución de la Conciencia [Los Tres Factores], esta es la SENDA DIFÍCIL, la vía que tanto odian los perversos de la Raza Lunar.

"El CAMINO es PRECISAMENTE lo opuesto a la vida común y corriente de todos los días, se basa en otros principios y está sometido a otras Leyes, en esto consiste su poder y su significado."

"La vida corriente, la vida rutinaria de todos los días aún en sus aspectos más amables y deliciosos conduce a los seres humanos hacia los Mundos-Infiernos y a la Muerte Segunda, y no puede conducirles a ninguna otra parte."

"Lo normal, lo natural, es que la raza de ADÁN sirva de alimento a las entrañas del organismo planetario en que vivimos; lo raro, lo extraño, lo difícil, es que alguien se salve, que alguien entre al Reino."

"Ahora comprenderéis, querido lector, la espantosa tragedia en que vivimos; afortunadamente el OMNIMISERICORDIOSO, la Infinitud que todo lo sustenta, el MUY SAGRADO SOL ABSOLUTO, envía periódicamente a este valle de lágrimas a los Avataras, a los Salvadores. Estos Individuos Sagrados, estos Mensajeros, estos Salvadores, son ENCARNACIONES VIVIENTES del Omnimisericordioso, pero la Raza Lunar, esta raza perversa de Adán, odia mortalmente a tales AUXILIARES." (Enseñanzas de nuestro Venerable y Amado Maestro Samael Aun Weor.)

***

"Amadísimos hermanos GNÓSTICOS: [...], quiero que sepáis que todas las cuevas conocidas y por conocer forman una vasta e ininterrumpida red que abarca por entero el planeta, constituyendo el ORCUS de los clásicos, el LIMBO de los Cristianos, el otro mundo, en fin, donde vivimos después de
muertos."

"EL DANTE FLORENTINO el fiel discípulo de VIRGILIO ve al LIMBO en el primer circulo de los MUNDOS-INFIERNOS o MUNDOS INFERIORES. Ciertamente, podemos afirmar enfáticamente que el Limbo es la región de los muertos, el Mundo Molecular. Ciertamente, podemos afirmar enfáticamente que el Limbo es la región de los muertos, el Mundo Molecular."

"En el Limbo jamás se escuchan las quejas y blasfemias de los condenados; en el Limbo sólo se oyen suspiros que proceden de la pena sin tormento de una inmensa multitud de hombres, mujeres y niños que no pudieron ingresar al Reino."

"Es urgente que sepáis amadísimos hermanos GNÓSTICOS, que las Almas del Limbo no pecaron y si pecaron se arrepintieron y hasta adquirieron en la vida muchos méritos y virtudes, belleza e inocencia, pero eso no fue suficiente para lograr la entrada al Reino, les faltó lo principal; les faltó el trabajo con las aguas espermáticas de la existencia, no conocieron el ARCANO A. Z. F., el SAHAJA MAITHUNA, la MAGIA SEXUAL y si alguien les habló de eso, lo rechazaron, creyendo que podrían ingresar al Reino sin el agua del Bautismo."

"Conviene aclarar de una vez y para siempre, mis caros hermanos, que el BAUTISMO simboliza en forma clara y especifica el trabajo sexual con el ENS SEMINIS dentro del cual se encuentra en estado potencial todo al ENS VIRTUTIS del Fuego."

"La Pila Bautismal conteniendo las AGUAS ESPERMATICAS del primer instante, es el SEXO, la Piedra Filosofal de los viejos ALKIMISTAS medioevales sobre la cual debemos edificar el TEMPLO INTERIOR."

"Pedro, el Gran Maestro del Sexo. dijo: "He aquí, pongo en Sión la principal PIEDRA del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no será avergonzado." "Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, LA PIEDRA que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; PIEDRA de tropiezo y ROCA de escándalo".

"Quien quiera subir, debe primero bajar, esa es la Ley. Recordad que el SEXO es PIEDRA de tropiezo y ROCA de escándalo."

"Es urgente bajar a la NOVENA ESFERA (El Sexo), para trabajar con el AGUA y el FUEGO, origen de Mundos, Bestias, Hombres y Dioses, toda auténtica Iniciación Blanca comienza por allí."

"El descenso a la NOVENA ESFERA fue desde los antiguos tiempos la prueba máxima para la suprema dignidad del HIEROFANTE; JESÚS, HERMES, BUDDHA, MAHOMA, MOISÉS, EL SANTO LAMA, etc., tuvieron que pasar por esa terrible prueba."

"Es urgente fabricar los CUERPOS SOLARES en la FRAGUA ENCENDIDA DE VULCANO, porque al banquete del Señor está prohibido asistir con cuerpos Lunares, con trajes de mendigos."

"A la FRAGUA ENCENDIDA DE VULCANO, a la NOVENA ESFERA, bajan MARTE para retemplar la espada y conquistar el corazón de VENUS, HERMES para limpiar los ESTABLOS de AUGIAS con el fuego sagrado y PERSEO para cortar la cabeza de la MEDUSA."

"En el Limbo encontró Dante a muchos niños inocentes. Patriarcas y Hombres Ilustres que jamás bajaron a la NOVENA ESFERA; por tal falta están condenados, consistiendo su pena en vivir con el deseo sin esperanza."

"En el LIMBO viven personas de mucho valor, cuyo único crimen es no haber fabricado sus CUERPOS SOLARES."

"En el LIMBO encontró Dante a poetas tan famosos como HOMERO y al satírico HORACIO y a OVIDIO el tercer y ultimo LUCANO."

"Y flotando en el limbo llegó el DANTE FLORENTINO al pie de un noble castillo rodeado siete veces de altas murallas y defendido alrededor por un bello riachuelo, y atravesó siete puertas hasta llegar a un prado de fresca verdura donde encontró austeros personajes de gran autoridad pero vestidos desgraciadamente con cuerpos lunares."

"En el Limbo encontró el Dante a Electra con muchos de sus compañeros, entre los que reconoció a Héctor y a Eneas. En el limbo encontró Dante a Camila y a Pentesilea y al buen Rey Latino que estaba sentado al lado de su hija Lavinia."

"En el Limbo vio Dante a Bruto que arrojó a Tarquino de Roma y a Lucrecia y vio también a Julia y a Marcia y a Cornelia y a Saladino que estaba solo y separado de los demás."

"Y encontró Dante en el Limbo a Sócrates y a Demetrio que pretende que el mundo ha tenido por origen la casualidad y a Diógenes y Anaxágoras y a Tales y a Empédocles, Heraclito y Zenón; todos ellos muy sabios pero vestidos con trajes de mendigos, con Cuerpos Lunares."

"Y encontró Dante en el Limbo a Dioscórides el observador de la cualidad y al moralista Séneca y al Geómetra Euclides y a Tolomeo y a muchos otros sabios varones de la Raza Lunar."

"En el Limbo viven muchos Justos Varones, que trabajaron por la humanidad y que disolvieron el YO pero que cometieron el error de no fabricar sus Cuerpos Solares."

"Uno se asombra al ver al Mahatma Ghandi vestido con Cuerpos Lunares y viviendo en el Limbo. En cierta ocasión después de haber verificado que el FUEGO SAGRADO no había ascendido jamás por la ESPINA DORSAL del Mahatma no tuve inconveniente en decirle: "TU ESTÁIS SIN REALIZAR". La respuesta fue "NO TUVE TIEMPO PARA ESO" Esa no es disculpa justa fueron mis palabras finales. Ciertamente el Mahatma Ghandi habría podido fabricar sus Cuerpos Solares en la Fragua Encendida de Vulcano (EL SEXO), porque tuvo una magnifica esposa, pero cometió él error de abstenerse, creyó que renunciando al Sexo podría AUTO REALIZARSE, fue un Equivocado
Sincero."

"En un Templo del Limbo encontré también a Yogananda vestido con Cuerpos Lunares, honradamente se creía AUTO-REALIZADO y cuando le hice ver su error, cuando le dije: Tú no estáis Auto-Realizado, se llenó de gran asombro y me quiso formar discusión, fue necesaria la intervención del Maestro Superior del templo para que comprendiera su situación. Jamás me pesaré haberle advertido al Gran Yoguin, al noble YOGANANDA, el que tendrá que Reencarnarse para casarse y trabajar en la Novena Esfera, si es que quiere fabricar sus Cuerpos Solares para ingresar al Reino."

"En el Limbo viven millones de Santos ermitaños, sublimes Yoguines y nobles Místicos que sintieron asco por el SEXO y que creyeron inocentemente que se podría entrar al Reino con Cuerpos Lunares."

"El Limbo es la región de los Inocentes, de aquellos Místicos, Santos, Sabios, penitentes, que no conocieron el GRAN ARCANO, el MAITHUNA o que lo rechazaron porque muy honradamente creyeron que solo a base de Abstención Sexual, Pranayamas, Penitencias, Ejercicios Yóguicos, etc., podrían Auto Realizarse; Por algo dijo Pedro que el SEXO es PIEDRA de tropiezo y ROCA de escándalo."

"En el Limbo existen millares de Escuelas Seudo-Esotéricas y SEUDOOCULTISTAS que imparten a sus afiliados sublimes lecciones que a nadie perjudican y que a todos benefician, pero que desgraciadamente jamás sirven para la AUTO-REALIZACION INTIMA, porque no enseñan el Evangelio de Pedro, el MAITHUNA."

"Solo MERCURIO [HERMES-ANUBIS] el Mensajero de los Dioses, el Archimago, con el CADUCEO DE MERCURIO Símbolo de la espina dorsal en la que se enlazan las dos serpientes llamadas IDA Y PINGALA, podrá mediante el MAITHUNA evocar de nuevo a la vida a las infelices ALMAS precipitadas en el Limbo." (Enseñanzas de nuestro Venerable y Amado Maestro Samael Aun Weor.)

- V -
"¡Mira cuán grande es la reunión de blancas estolas!"

BERNARDO DE CLARAVAL

- Bernardo Abad de Claraval -

"- ¡Mira cuán grande es la reunión de blancas estolas! ¡Mira qué gran circuito tiene nuestra ciudad! ¡Mira nuestros escaños tan llenos, que ya son pocos los llamados a ocuparlos! (Palabras dirigidas por la Bienaventurada Beatrice a su Bienamado Dante en el Canto XXX del Paraíso de la Divina Comedia).

La "grande... reunión de blancas estolas", es una clara alusión a la "Hermandad de los Caballeros de la Orden del Temple...", semejante en su origen a las Capas Blancas de los antiguos Cistercienses de los tiempos de Bernardo de Claraval y en cuya "Acta" de la "Regla Original de la Orden de los Caballeros del Temple" está escrito por el "escribano" del "concilio", lo siguiente:

"ACTA"
"Acta del concilio en el cual, tal como dejo constancia Juan Michaelensis, nombrado escribano para dicho concilio, San Bernardo de Claraval entrega a Hugo de Payns y a los demás Caballeros Templarios, la Regla que en adelante deberían seguir, como Orden plena de Caballería. Francia, en el año del Señor de 1127..."

"[...] Finalmente, nosotros, con toda afeccion, y piedad fraternal, y a ruegos del Maestre Hugo, en quien la sobredicha Milicia tuvo principio, estando juntos, con ayuda de Dios, e influyendo el Espiritu Santo de diversas mansiones de la Provincia ultramontana, en la fiesta de San Hilario, año de la encarnacion del Señor 1128. y del principio de la dicha Milicia el nono, merecimos oír de boca del mismo Maestre Hugo, el modo, y observancia de esta Orden Militar, capitulo por capitulo; y segun la noticia de la pequeñez de nuestro saber, todo lo que en el presente Concilio no se nos pudo contar, y referir de memoria, lo pusimos, de conformidad, y con dictamen de todo el Capitulo, á la providencia, y discrecion de nuestro Venerable Padre Honorio II. y del inclito Patriarca de Jerusalén Esteban, esperto en la fertilidad, y necesidad de la Religion Oriental, y de los pobres Conmilitones de Christo; á la verdad, aunque un gran numero de Religiosos Padres, que en aquel Concilio se juntaron por Divina inspiracion, apoya la autoridad de nuestro dictamen, no debemos pasar en silencio aquellos que vieron, y profirieron estas verdaderas sentencias, de que yo Juan Michaelensis, por mandado del Concilio, y del Venerable Abad de Claraval, a quien estaba encargado, y aún le era debido este asunto, merecí, por la Gracia Divina, ser escritor de la presente pagina..."

Donde, más adelante, en el Capítulo XXII, de la "Regla Original de la Orden...", se ordena a Los Caballeros Templarios, vestirse con "vestidos blancos, o capas cándidas":

"XXII.- Que los Cavalleros que huviere, tan solamente traygan vestidos blancos A ninguno es concedido traer vestidos blancos, o capas candidas, sino es a los dichos Soldados de Christo nombrados." (De la "Regla original de la Orden de los Caballeros del Temple". - Nota: la ortografía es de la época antigua de esta versión en Español).

Más adelante en el año de 1146 los Templarios fueron autorizados a llevar una cruz de paño rojo, en sus capas blancas, y en el hombro derecho, y en sus estandartes.

Recordemos que Bernardo de Claraval, y a quien Dante Alighieri reconoce como su Guía, como su Maestro... en el Paraíso, fue el promotor de la "Orden de los Pobres Caballeros de Cristo Caballeros del Templo de Salomón". Bernardo de Claraval, "el Patrón de los Templarios", fue quien dio su forma definida a La Regla de la Orden del Temple... y les dio las normas de comportamiento en su "Libro a los caballeros templarios Elogio de la nueva milicia".

Bernardo de Claraval es considerado "... el prototipo de Galaad, el caballero ideal y sin tacha, el héroe victorioso de la 'gesta del Santo Grial'..."

"Es en 'La Divina Comedia' donde aparece patente su filiación templaria pues luego de ser guiado en su viaje por Virgilio y Beatriz, es San Bernardo de Claraval (símbolo de la contemplación) quien lo conduce [a Dante] a los niveles de más elevada espiritualidad, a la residencia de Dios, señalándole el lugar que ocupan las almas bienaventuradas en el amplio escenario de la Rosa Mística."

- San Bernardo de Claraval, Patrón de los Templarios -

Dante Alighieri se reconoce claramente -y nadie puede negarlo- como Discípulo de "Bernardo de Claraval", el "Patrón de los Templarios", el promotor de la Orden del Temple, el creador de su Regla, y a quien, sus fundadores, algunos de ellos parientes cercanos, pedían su guía en los asuntos más importantes de la "Orden de los Pobres Caballeros de Cristo Caballeros del Templo de Salomón"...

Víspera del Shabbath del
Viernes 6 de Agosto del Año 2010
- Revisión 7 de Agosto 2010 -

- Ampliación: 20 de Agosto de 2017
con motivo del Día de San Bernardo de Claraval -

Amamos a todos los Seres, a toda la Humanidad.
Cada Ser Humano es también la Humanidad

"¡Que todos los Seres sean Felices!" 
"¡Que todos los Seres sean Dichosos!" 
"¡Que todos los Seres sean en Paz!" 
"¡Que todos los Seres nos Brindemos Amor!"

De todo Corazón,
Para toda la Pobre Humanidad Doliente, 

Luis Bernardo Palacio Acosta
Bodhisattwa del V.M. Thoth-Moisés

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