"Y ELLOS comprendieron su iniquidad y supieron que eran hombres culpables; pero eran como ciegos y como quienes a tientas buscan el camino durante veinte años. Y Dios consideró sus obras porque le buscaban con corazón perfecto, y suscitó para ellos un Maestro de Justicia para guiarlos en el camino de su corazón. ... Y para dar a conocer a las últimas generaciones lo que él había hecho a la generación postrera, la congregación de los traidores."
("Documento de Damasco" "CD-A", Columna I").